El voyerista que durante décadas espió la vida sexual de los huéspedes de su motel

La historia trata sobre Gerald Foos, un hombre que, con el consentimiento y ayuda de su esposa Donna, compró un motel en 1969 en las afueras de la ciudad de Denver, donde montó un sistema de espionaje.

En enero de 1980, el periodista Gay Talese recibió una carta anónima en su hogar. Era de un hombre que decía haber comprado un motel en Aurora, Colorado, Estados Unidos, para “satisfacer sus tendencias voyeristas”.

El pequeño empresario estadounidense había instalado rejillas de ventilación falsas en el techo de varias de las 21 habitaciones de su motel para poder espiar a sus huéspedes teniendo relaciones sexuales.

Según explicaba en la carta, no sólo quería contarle en exclusiva la historia de sus 15 años de voyerismo, sino que además lo invitaba a conocer el ático que tenía vista a las “rejillas”.

Nada de esto resulta extraño en el contexto de la vida de Talese.

Para ese entonces, ya era un reportero famoso, considerado uno de los padres del llamado nuevo periodismo, la corriente que elevó este oficio al nivel del arte literario, narrando escenas y pequeños detalles con un punto de vista.

El estadounidense Gay Talese tiene 84 años y es considerado uno de los padres del nuevo periodismo, la corriente que elevó a este oficio al nivel literario 

Además, Talese se encontraba promocionando su libro “La mujer de tu prójimo”, donde investigaba los hábitos sexuales en Estados Unidos previo a la aparición del sida, incluyendo el amor libre y la cultura swinger.

Por último, dado lo simple que puede resultar hoy en día conseguir su número de teléfono y conversar con él, no es descabellado pensar que la dirección de Talese también fuera fácil de encontrar en la década de los 80.

“Tengo 84 años y he sido periodista por casi 65 años”, dijo Talese a BBC Mundo desde su casa, en Nueva York. “No creo que tenga que defenderme. No sabía que estaba a prueba a mi edad”.

Sin embargo, la ética del maestro del periodismo ha estado en duda en la última semana.

No sólo fue al motel voyerista y observó a una pareja teniendo sexo oral desde el techo sin su consentimiento. También supo de un asesinato que ocurrió allí y no lo denunció.

Fuente: El Nacional.

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