Abatieron a cuatro sujetos en licorería cercana a mercado de Sotillo

En una supuesta refriega con oficiales de la Policía Municipal de Sotillo (Polisotillo) fueron abatidos cuatro individuos. El hecho ocurrió a las 10:30 pm del jueves en la calle El Cementerio, cruce con Democracia, en el mercado de Puerto La Cruz.

Los jóvenes, presuntamente, irrumpieron en la Distribuidora Los Cordiales con la intención de robar. Ahí amordazaron al dueño y a su padre, así como al encargado y un cliente.

Eran las 11:10 pm cuando la comisión llevó a los hombres al hospital Luis Razetti. Estaban sin vida. Los abatidos se llamaban César Augusto López Agüero, de 24 años; Rigoberto Hernández (25), Luis Narváez y un adolescente de 17 años. Cada uno recibió dos tiros, entre el tórax y el abdomen.

El fiscal XIX Ernesto Cova fue ayer a la morgue para presenciar la autopsia y la prueba de Análisis de Trazas de Disparos (ATD), que los expertos forenses les practicaron a los cadáveres. Así se le dará curso a la averiguación por supuesta resistencia a la autoridad.

“Los patarucos”

El director de Operaciones de Polisotillo, supervisor agregado José Rebolledo, informó que oficiales que hacían un recorrido por el mercado porteño, perteneciente al cuadrante N°3, se percataron de la situación irregular en la licorería Los Cordiales.

“Dos de los sujetos que salían del negocio abrieron fuego contra los uniformados, quienes se defendieron con sus armas de reglamento”.

Rebolledo agregó que dentro de Los Cordiales estaba otro par de individuos que, al parecer, se midió con la comisión. Comentó que en el techo raso estaba oculto Alberto José Cortez López, de 23 años, quien luego se entregó.

El jefe policial dijo que López, Hernández, Narváez y el adolescente, presuntamente, pertenecían a la banda “los patarucos” de Valle Verde.

Frente al anfiteatro forense, Giovanna Hernández, amiga de César López, manifestó que no creía la versión del enfrentamiento.

Y José López aseveró que su hermano César Augusto era obrero de la construcción, no miembro de una banda. Residía en el barrio Colinas de Valle Verde junto con su esposa llamada Cristina y sus hijos de 1 y 4 años.

Fuente: El Tiempo.

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