Tres meses de tortura y violación vivió la niña asesinada por su padrastro

Al funeral de Dayeinis Sofía Benítez Pinto solo asistieron un par de parientes y unos cuantos curiosos. Su urna rosada, de unos 80 centímetros, con una flor artificial en el vidrio, reposaba en el frente de la casa de su abuela materna, en el barrio Rafael Urdaneta II, de la parroquia Antonio Borjas Romero. Su madre no acudió, la encarcelaron por participar junto a Javier Antonio Mora Valbuena (19) en el asesinato y violación de la niña.

La historia de la pequeña se divulgaba en el barrio. Vivió 18 meses, pero son pocos quienes la recuerdan como juguetona y sonriente. No conoció a su padre, este dejó de visitar a su madre apenas se enteró de su embarazo. Hace tres meses, el soldado Javier Antonio Mora Valbuena (19) decidió hacerse cargo, entre ultrajes sexuales y golpes, la mató el pasado domingo en la noche.

“Cómo le hacen esto a una niña”, se preguntaba la tía materna de Dayeinis, una de las pocas asistentes que lloró por su deceso. Se lamentaba una y otra vez mientras se sentaba a un lado del ataúd. Se negó a creer sobre la violación de la niña hasta que le arrebató al funerario el resultado de la necropsia en las afueras de la morgue forense. Presentó hematomas provocados por un objeto contundente y violación continua.

“Una vez la niña tenía un golpe en la frente. Una vecina le dijo a mi hermana que la llevara al hospital y ella le dijo que no tenía dinero para llevarla, que eso era una picada de avispa”, explicó la ama de casa.

Dos semanas más tarde a Dayeinis la mordieron en la mejilla derecha. La abuela, Eimy Pinto, preguntó qué le había pasado, la madre le respondió que una de las hermanitas de Javier la había mordido mientras jugaban. Sin embargo, ahora que saben de lo que es capaz Mora, aseguran que todos los golpes que le vieron a la víctima durante los últimos tres meses se los provocó él.

“Nosotros no le vimos una actitud violenta a ese muchacho cuando vivieron con mi mamá”, aseguró la tía, al recordar los pocos momentos donde compartió con el homicida.

En prisión

La madre de la niña junto a su pareja están detenidos en la sede de la Policía científica, en Altos del Sol Amado. En sus declaraciones a los oficiales, Mora juró que solo le daba “nalgaditas a la niña, cuando se portaba mal”.

Una comisión de la Policía científica acudió al lugar del hecho en busca de pruebas en contra de la madre de Mora, para determinar si también es cómplice del asesinato que cometió su hijo. La casa permanece sola.

“Murió en los brazos de un funcionario”, explicaron los investigadores. La pareja llevó a la niña al hospital de El Marite y las enfermeras denunciaron el caso. La comisión llegó y trasladó a la pequeña al Hospital Universitario, donde ingresó sin vida. A la madre y al padrastro los detuvieron esa misma noche. Negaron la agresión hasta que entregaron el resultado de la necropsia. Se estima que la agredía y violaba desde hace meses.

Sin testigos

Desde que la adolescente, de 17 años, decidió mudarse con su pareja a una casa en el barrio Santa Inés, parroquia Antonio Borjas Romero, se alejó de su familia y empezaron a notar cambios y hematomas en la niña.

Dayeinis Sofía Benítez lloraba mucho cuando visitaba a su abuela materna. La familia creía que era por el apego hacia el ama de casa, desconocían las agresiones en su contra.

Fuente: EP

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