¿QUÉ ES LA MATERNIDAD?

Ahora que estás embarazada, te podrás dar cuenta de que la maternidad, ese milagro de dar vida, es uno de los sucesos más trascendentales en la existencia de una mujer, pues transforma su mundo por completo. Es un estado de amor y entrega incondicional que te hará ver la realidad de diferente manera.

Con la maternidad se modifican tus proyectos y expectativas, pues tus prioridades ahora están enfocadas en el bienestar de tu (s) hijo (s).  Es algo tan fuerte que te permitirá descubrir fortalezas y capacidades que no sabías que tenías. La maternidad no acaba con el tiempo. Por el contrario, es un lazo que se construye día a día y se fortalece con el paso de los años.

La crianza. Cuando nace un bebé, empieza uno de los desafíos más grandes para la mujer: educar al pequeño para que se convierta en una persona de bien.

Decirlo suena fácil, pero hacerlo es una tarea muy compleja.  Consiste en ayudarle a desarrollar todas las herramientas emocionales, académicas, espirituales y materiales para que, el día de mañana, él pueda vivir responsable y dignamente sin su mamá.

¿Cómo enfrentar este reto?  “La crianza es un balance entre amor y disciplina. Es rigor cuando se requiere. Es diálogo con sanas formas de escuchar y expresarse. Implica, sobre todo, una gran dosis de amor y de saber que estás realizando la mejor de las tareas de la humanidad: formar a un ser humano para que se adapte al mundo, procurando la paz interior y la interacción social pacífica, objetiva y espiritual”, explica la psicóloga María Ester Flores Sandoval, máster en terapia familiar y pareja.

Para facilitar esta tarea, es fundamental que les pongas límites y rutinas a tus hijos desde que están pequeños.  “Las pautas de obediencia, disciplina, socialización y convivencia también serán asumidas por los niños con los ejemplos que les den los adultos del hogar”, afirma.

La labor de guiar a los hijos se simplificará un poco si estás consciente de que puedes equivocarte, que la maternidad es una tarea conjunta con el padre -esté o no en casa– y que hay que amar a los niños a pesar de los errores que puedan cometer.

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