Los 9 mandamientos del buen tuitero

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Consejos y recomendaciones de uso en esta amada red social (y que Dios nos perdone)

Amarás a Twitter sobre todas las cosas

La red de micromensajes Twitter nació en 2006 y, desde entonces, ha tenido dos momentos claros. El primero, que es el que experimentan las plataformas sociales: el crecimiento exponencial y constante. La multinacional norteamericana, en sus primeros compases de vida, se comparaba continuamente con Facebook, aunque técnicamente representaran dos mundos distintos.

El segundo, el que ha vivido en los últimos años. Tras su burbuja inicial en el que cautivó a personalidades famosas, ahora registra un escaso crecimiento y una serie de factores que le han empujado a quedarse al margen del resto de plataformas. Si no aumenta el número de usuarios al ritmo esperado, al menos gana algo de dinero. Por primera vez, el pasado trimestre obtuvo ganancias. Un paso importante.

Pero uno de los aspectos más interesantes de Twitter es su tremenda capacidad para fidelizar a los usuarios. Es un patio de vecinos con mucha actividad. Tiene la gran suerte de que gran parte de su audiencia está continuamente consultando el timeline, la aman y la quieren hasta el punto que, en estos momentos, sería imposible vivir sin el icono azul en sus móviles. Que siga atrayendo al público es su mayor virtud.

No tomarás el nombre de Twitter en vano

Pese al cariño que despierta el servicio, la relación de amor-odio con los «tuits» es habitual. Friccionan los sentimientos muchas veces cuando aparece un debate acalorado que riega de odio la red social. Pero, siendo sinceros, no es culpa de Twitter. Como espacio abierto y libre es cierto que puede atraer a usuarios desalmados y exaltados.

Y, de hecho, da la sensación a veces que la plataforma es muy benévola con los mensajes cargados de salvajismo. Pero, ¿y si fuera que la sociedad es así y solo se amplifican estas conductas? En cualquier caso, y aunque la compañía tiene mucho trabajo que hacer para «sanear» su producto lo cierto es que le damos demasiada importancia a lo que allí sucede.

Santificarás las fiestas

En la actualidad, los jóvenes «pasan» de las redes sociales tradicionales como Facebook. Los usuarios en edades más tempranas han desconectado de estos servicios. Parte de esta situación se debe a que los hijos no quieren estar en un lugar en el que estén sus padres. Una reacción comprensible, pero que se ha traducido en el trasvase de usuarios hacia otros servicios.

Las redes sociales de imagen, con Instagram a la cabeza, han empezado a atraer a las nuevas audiencias. Su facilidad de uso y la posibilidad de compartir vivencias de todo tipo fácilmente les ha conquistado. Las nuevas generaciones no se piden entre ellos su cuenta de Facebook sino la de Instagram. Y Twitter, sin embargo, se ha quedado algo al margen, y eso que en un principio se consagró como un muro de post-it masivo en donde, por supuesto, acogían relatos de fiestas y quedadas. Algo que debería volver para enterrar, a ver si es verdad, el odio.

Honrarás a tus seguidores

Puedes que tengas solo cincuenta seguidores. O puede que seas una estrella y tu cuenta de Twitter registre un millón de «followers». Eso es indiferente. En cualquier caso, eres lo que tus seguidores quieres que sean. Son tus fiscales, tus adoradores, tus mayores críticos, tu fuerza. Sin ellos, no eres nada en esta plataforma. Por eso, lo más sensato (y recomendable) es tratarlos con respeto, devoción y admiración.

Es más que probable que algunos de ellos, incluso, nos puedan dar lecciones sobre un tema. Aprender de aquellos que más saben es una bendición, aunque también es cierto que la existencia de «trolls» que insultan y provocan es algo habitual, pero en estos casos es mejor obviarlos. Y, directamente, bloquearlos.

No matarás

Literal. Eso por descontado. En Twitter se da la paradoja que, tal vez por las prisas o que confiamos en cualquiera, llegamos a «matar» a personalidades conocidas. Algunas de ellas han tenido que salir a desmentir su propia muerte. Lo más aconsejable es confirmar a través de fuentes oficiales o medios de comunicación si se da el caso que vemos a algún «tuitero» que siente la pérdida de tal o cual celebridad. Y, por supuesto, aunque nos parezca gracioso, nunca divulgar ningún bulo sobre el fallecimiento de alguien. Con la salud no se juega. Faltaría más.

No cometerás actos impuros

Puede que las redes sociales saquen la parte más baja de los seres humanos, pero cuando uno se encuentra en Twitter sienta que puede escribir lo que le venga en gana. Pues no. Los mismos protocolos, conductas y respecto que se dan en la vida real debería trasladarse a las redes sociales. La red del pajarito azul se ha convertido en la doble pantalla de televisión.

Hay quien, cada vez más, necesita verborrear y comentar cualquier pensamiento que se le pase por la cabeza cuando está viendo un programa de televisión en directo. Ahí, hay quien le da por comentar la silueta de las presentadoras. Evítalo, por favor. Sí, evítalo. A toda costa. No seas burdo y tengas mal gusto en hacer el comentario de turno lo que no se aprecia con el vestido puesto (inserte aquí el nombre de la presentadora que más guapa te parezca).

No robarás

¿Tienen copyrigth los «tuits»? Pues deberían. En Twitter se producen muchos casos en los que, tal vez por falta de iniciativa o creatividad, se copia literalmente la opinión de un «tuitero» y lo hacen suyos. Si no vas a aportar nada más, ¿por qué no utilizas esa función tan mágica de hacer «retuit»? Es más, en esta red uno se da cuenta de que todos tenemos el mismo humor. Y si no, haz una búsqueda que comience «¿soy yo el único que piensa que… ?» y observarás que no eres el primero en decir la gracieta de turno.

No darás falsos testimonios ni mentiras

En los últimos años las redes sociales se han enfrentado a un problema serio, dar cobijo a las mentiras y bulos. Facebook o Twitter han venido introduciendo mejoras, haciendo cambios y «limpiándose» a usuarios falsos para combatir esta lacra que ha derivado en una absoluta falta de confianza en estas plataformas. Además de no compartir contenidos que difamen o insulten, una de las conductas a introducir en nuestros hábitos es evitar a toda costa contribuir con la difusión de las «fake news».

Todos tenemos una responsabilidad, recuérdalo. La multinacional norteamericana Facebook es consciente de ello y ha elaborado un simpático manual para detectar las noticias falsas que bien se puede aplicar en Twitter. Por lo pronto, si ves un titular que parezca mentira, lo más probable es que, en efecto, sea mentira. Si ves una de esas capturas sesgadas de medios de comunicación a los que odias, déjalo estar. Es posible que la imagen esté manipulada y, si no lo está, es posible que las críticas hayan surtido efecto y se haya cambiado. Los periodistas somos humanos, y sí, cometemos errores. Una dirección url o enlace puede ayudar a evitar una mentira más.

No codiciarás los bienes ajenos

Al igual que el mandamiento de «no robarás», podríamos pensar por un instante las veces que vemos algún «tuitero» que se hace eco de un video impresionante y alucinante. Lo alberga en su perfil y empieza a recibir «retuits» a mansalva. ¿Sabías que la secuencia esa que ha dado la vuelta al mundo, no sé, de una reyerta entre aficionados radicales de fútbol lo ha grabado alguien con su teléfono móvil? Entonces, ¿por qué robárselo? ¿Por qué dejarle sin su minuto de gloria? Esos videos caseros suelen tener sus fuentes y creados por alguien, así que no se los quites para hacerte el listillo.

FUENTE: ABC Tecnología

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